PROLAPSO DE ÓRGANOS PÉLVICOS O “BULTO” VAGINAL

Tras el parto y a medida que nos vamos haciendo mayores la calidad de los tejidos perineales encargados de sujetar y mantener las vísceras pélvicas en su posición anatómica normal se ve alterada. Esta condición en muchos casos provoca que los órganos contenidos en el periné desciendan por el efecto de la gravedad, haciéndonos sentir como si tuviéramos un bulto dentro de nuestra vagina, un bulto que en algunos casos se asoma al exterior (sobre todo al realizar esfuerzos).

En esta entrada hablaremos de los principales tratamientos empleados en la actualidad para abordar estos bultos, los prolapsos de órganos pélvicos, basándonos en la evidencia científica. Veremos como la solución del prolapso no tiene porqué ser quirúrgica. Ya que en muchos casos el abordaje fisioterápico permite mejorar los síntomas y evitar que el prolapso empeore.

 

¿QUÉ ES UN PROLAPSO?

El prolapso de órganos pélvicos (POP)  se define como el “descenso sintomático de la pared vaginal anterior, de la pared vaginal posterior, y/o del ápex o bóveda de la vagina (cuello uterino / útero)”1. Esto quiere decir que uno o varios de los órganos contenidos en la pelvis (vejiga, útero, recto) al no estar bien sujetos dentro de la cavidad pélvica, descienden y salen a través de la vagina hacia el exterior.

En este caso el problema no empieza en el órgano que desciende, sino en la alteración de los tejidos que sujetan dichos órganos.

Se trata de una alteración de la posición anatómica normal de los órganos que están dentro de la pelvis como consecuencia de la disfunción de los mecanismos músculo-fasciales y ligamentarios de sostén perineal2-4. De modo que estos órganos podrían sobrepasar el introito (orificio de la vagina), pudiendo observarse fuera del canal vaginal.

Prolapso uterino o histerocele

Figura 1: Prolapso uterino o histerocele.

 

tipos de prolapsos

Se distinguen distintos tipos de prolapsos en función del órgano que desciende:

1. Cistocele o prolapso de vejiga:

La vejiga cae hacia la vagina, por lo que se nota un bulto en la pared anterior de la misma. Muchas veces el prolapso de vejiga se asocia a un prolapso de uretra (el conducto que comunica la vejiga con el exterior).

 

2. Rectocele o prolapso rectal:

El último tramo del intestino grueso, antes del ano, cae hacia la vagina, formando un bulto en la parte posterior de esta. Consecuentemente se altera la posición del recto, afectando al movimiento intestinal y pudiendo desencadenar: estreñimiento, hemorroides, vaciado incompleto de heces, sensación de presión y obstrucción intestinal.

 

3. Enterocele:

Las asas intestinales descienden por el hueco del recto y la parte posterior de la vagina. Puede ocurrir de forma aislada o asociarse a rectocele o también a prolapso uterino.

 

4. Histerocele o prolapso uterino:

El útero baja por el interior de la vagina, asomando primero el cuello y después el cuerpo uterino. En los histeroceles de mayor gravedad el útero sale al exterior a través de la vagina.

 

5. Prolapso de la cúpula vaginal:

La caída de la cúpula vaginal es frecuente en mujeres que les han extirpado el útero, en este caso la vagina se da la vuelta como un calcetín, quedando la parte interna por fuera.

 

 

GRAVEDAD DEL PROLAPSO

Atendiendo a su gravedad, el prolapso puede clasificarse en cuatro grados:

  • GRADO 1 o LEVE: descenso ligero en el interior de la vagina.
  • GRADO 2 o MODERADO: el descenso llega a la entrada de la vagina.
  • GRADO 3: el órgano descendido traspasa el orificio vaginal hacia el exterior, la mujer puede notar el bulto cuando está andando y, sobre todo, al realizar esfuerzos.
  • GRADO 4 o total: el órgano (vejiga, útero o recto) sale completamente al exterior, tanto al hacer un esfuerzo como en reposo.

En  esta imagen podemos ver un ejemplo de un prolapso uterino. Si os fijáis en la imagen de la izquierda vemos un útero en la posición anatómica normal dentro de la pelvis. Y en las siguientes imágenes vemos los distintos grados de prolapso uterino. Observamos de izquierda a derecha cuál es el grado o gravedad del prolapso en función de la posición de descenso en la que se encuentra dicho órgano .

 

¿CUÁLES SON SUS SÍNTOMAS?

Habitualmente el prolapso genital se detecta en mujeres asintomáticas6, 7, aunque un 3-28% presentan algún síntoma. El síntoma más común y con mayor valor predictivo (81%)5-7 sobre el POP es la sensación de “pesadez” o “bulto” en la vagina, al que se pueden asociar síntomas urinarios, defecatorios y/o disfunción sexual8, 9. Estos síntomas pueden no correlacionarse con la ubicación o la gravedad del compartimento del prolapso10-12.
 

¿CUÁLES SON SUS CAUSAS?

Son múltiples los factores que alteran las estructuras encargadas del soporte de los órganos pélvicos, favoreciendo el POP (prolapso de órganos pélvicos).

La mayoría de estudios coinciden en que el aumento de edad11, el número de partos (sobre todo partos vaginales), el aumento de la presión intraabdominal (por tos crónica, enfermedad pulmonar crónica, estreñimiento, levantar objetos pesados repetidamente)13 y el incremento del IMC (Índice de Masa Corporal)1,4, son los principales causantes.

Otros posibles factores contribuyentes que se han asociado en los estudios al prolapso son: fumar, la deficiencia estrogénica, episiotomías, el peso del bebé, partos instrumentalizados (en los que han empleado fórceps, ventosa, etc.), la menopausia11, histerectomías previas24, alteraciones en el tejido conjuntivo, el estado socioeconómico bajo25, la etnia y la historia familiar15-17 .
 

 

¿CÓMO SE TRATA EL PROLAPSO?

Existen dos vías de abordaje del prolapso genital: el tratamiento conservador y la intervención quirúrgica.

1.TRATAMIENTO CONSERVADOR

El tratamiento conservador tiene como objetivos principales: mejorar los síntomas, reducir la progresión del prolapso, evitar o retrasar el tratamiento quirúrgico y mejorar la función del  suelo pélvico 18-19.  Se caracteriza por su bajo coste, un bajo riesgo de efectos adversos y  porque no supone ninguna dificultad al uso de tratamientos posteriores tales como la cirugía.

Se recurre a este tratamiento cuando existe un prolapso leve, en mujeres que deseen tener más hijos, que no quieran someterse a cirugía y/o que no sean candidatas para cirugía.

Esta opción terapéutica incluye:

  • Observación e intervención en el estilo de vida:

En los POP de grado I, en mujeres asintomáticas o con poca sintomatología se realizan exámenes periódicos para detectar nuevos síntomas o alteraciones sin pautar ningún tratamiento7.

Generalmente, en esta etapa, a las mujeres se les proporcionan consejos sobre el estilo de vida (p.ej: controlar el peso, evitar el estreñimiento, no levantar cargas pesadas, evitar ejercicio de alto impacto y dejar de fumar)20 para ayudar a reducir la presión intra-abdominal y mejorar los síntomas vesicales e intestinales coexistentes.

 

  • Terapia física: Entrenamiento de la musculatura del suelo pélvico, reeducación postural, control del core y gimnasia abdominal hipopresiva.

Dentro de las herramientas fisioterapéuticas disponibles para abordar los prolapsos de órganos pélvicos, las más empleadas son el entrenamiento de la musculatura perineal, la reeducación postural, el control del core y la gimnasia abdominal hipopresiva (GAH). Aunque actualmente, la terapia que ha demostrado mayor efectividad en el tratamiento del POP es el entrenamiento de la musculatura del suelo pélvico.

Hablemos pues de los ejercicios de Kegel o entrenamiento de la musculatura del suelo pélvico.

Desde que Kegel describió por primera vez, en 1948, la eficacia de los ejercicios de entrenamiento de la musculatura perineal en la incontinencia urinaria, estos ejercicios han sido el núcleo de la terapéutica conservadora en la disfunción del suelo pélvico.

Los ejercicios de Kegel, conocidos actualmente como “entrenamiento de la musculatura del suelo pélvico”, consisten en una contracción sistemática de la musculatura perineal que puede realizarse voluntariamente, o con ayuda de conos vaginales, electroestimulación y/o biorretroalimentación27. Estos ejercicios tienen como objetivo principal: mejorar la coordinación, la resistencia y la fuerza de la musculatura del suelo pélvico.

 

  • Asistencia mecánica: pesarios

El pesario se puede utilizar en  cualquier grado de POP en mujeres con o sin incontinencia urinaria, como ocupante de espacio o como soporte; permitiendo recuperar la posición anatómica normal de los órganos pélvicos22.

Generalmente se indica en pacientes que presentan un prolapso sintomatológico en los siguientes casos: pacientes que no aceptan la cirugía, pacientes con problemas médicos o quirúrgicos, previamente a la cirugía o si existe necesidad temporal para conseguir un embarazo23.

Figura 2: Pesarios.

Figura 2: Pesarios

 

2. TRATAMIENTO QUIRÚRGICO

Finalmente, el tratamiento quirúrgico se indica en pacientes con POP sintomáticos que no han respondido al tratamiento conservador o lo han rechazado24. Existen muchos procedimientos quirúrgicos diferentes, aunque actualmente no se conoce el procedimiento o procedimientos quirúrgicos óptimos25.

A diferencia del tratamiento conservador, la intervención quirúrgica se asocia a complicaciones, riesgos, y recidivas que en un 10% de los casos necesitan ser reintervenidas quirúrgicamente25.

Asimismo, aunque nos operen y desaparezca nuestro prolapso, debemos cuidar nuestro suelo pélvico para prevenir posibles problemas de incontinencia o prolapso en un futuro.

©misuelopelvico.com
 
 
 
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