LA VULVODINIA: UNA GRAN DESCONOCIDA

¿QUÉ ES LA VULVODINIA?

El International Society for the Study of Vulvar Diseases define la vulvodinia como el dolor crónico o molestia que concierne a la vulva durante más de 3 meses y para el cual no se ha podido encontrar la etiología concreta1. Cuando la etiología es evidente (p.ej: liquen sclerosus), no se considera vulvodinia, sino que estaríamos hablando de que la mujer presenta dolor vulvar crónico secundario al liquen sclerosus. Por tanto, la vulvodinia es un diagnóstico de exclusión. De hecho, las mujeres con vulvodinia en muchas ocasiones no emplean la palabra “dolor” para describir su malestar. Más bien usan palabras como picor, ardor, escozor, pinchazos y/o irritación1.

TIPOS DE VULVODINIA

La clasificación de la vulvodinia se basa actualmente en una descripción del dolor. Los síntomas de la mujer pueden ser “generalizados” cuando conciernen toda la vulva o “localizados” en el caso de afectar a un área concreta (p.ej: vestibulodinia si es el vestíbulo de la vagina el lugar dónde se perciben los síntomas). Al mismo tiempo el dolor puede ser “provocado” (causado por contacto directo, la inserción de un tampón, o contacto sexual), “no provocado” (presente sin contacto) o puede contar con un patrón “mixto1.

Las características del dolor de una mujer pueden aparecer y desaparecer con el tiempo. Por lo tanto, la clasificación de la vulvodinia no es exclusiva y con frecuencia se superponen los distintos síntomas2.

Una mujer puede notar dolor inicialmente en la abertura vaginal durante el contacto sexual (“sólo duele durante las relaciones sexuales”), posteriormente, empezar a notar episodios mensuales de molestia incluso cuando no existe contacto (“siente como si tuviese una infección por hongos todos los meses antes de la menstruación”), y finalmente, experimentar episodios diarios de malestar vulvar sin contacto o “no provocado” (“siente ardor en la vulva todo el tiempo). De este modo, a la misma mujer se le podría diagnosticar vestibulodinia provocada (VDP) o vulvodinia generalizada según el momento en el que ella acudiera al médico o especialista sanitario.

 

EPIDEMIOLOGÍA Y PREVALENCIA

La vulvodinia afecta a mujeres de todas las edades, independientemente de la etnia y del momento reproductivo en el que se encuetren3, 4.  Su prevalencia se ha estimado en un 8%, manteniéndose ésta cifra constante hasta los 70 años4. Ahora bien, la literatura se centra principalmente en la vestibulodinia provocada por ser la presentación clínica más común. También se cree que la VDP es la causa más frecuente de dolor sexual en las mujeres menores de 30 años5 y por lo general afecta a las mujeres de entre 20 y 40 años.

La vulvodinia es una entidad clínica de elevada importancia para la sociedad, el sistema sanitario, las mujeres afectadas, sus familias y/o sus parejas íntimas. Se ha estimado que el gasto económico anual de la vulvodinia en los EEUU es de entre 31 y 72 billones de dólares6.  Además se trata de una carga importante para el sistema de atención sanitaria, puesto que en algunos casos las mujeres acuden en busca de ayuda a distintos profesionales de la salud que pueden no estar familiarizados con los signos y/o síntomas de la vulvodinia; lo cual se traduce en múltiples visitas a los profesionales sanitarios, y consecuentemente, un diagnóstico y tratamiento tardío de la patología en cuestión. E incluso cuando el clínico reconoce que los síntomas son compatibles con la vulvodinia, puede que no sea capaz de asesorar a la mujer en cuanto al control del dolor puesto que no existen quías clínicas de práctica basada en la evidencia para la gestión de la vuvlodinia. Por tanto, el cuidado de las mujeres con vulvodinia en muchos casos se presenta como un verdadero desafío7.

Al mismo tiempo,  la vulvodinia tiene un impacto significativo sobre la salud psicosexual8 y la calidad de vida de la mujer9. Hasta el punto en el que la cronicidad del dolor vulvar puede desencadenar en la mujer frustración, ansiedad, estrés crónico y depresión8-11; disminuyendo en las mujeres con VDP la autoestima sexual, la satisfacción, el interés y la excitación (disminuyendo la lubricación e impidiendo alcanzar el orgasmo)7, 12.

Por tanto, es necesario un manejo biopsicosocial de la vulvodinia en el que se aborden tanto los aspectos clínicos como los psicológicos y los sociales alterados en la mujer a lo largo de este proceso patológico.

Próximamente publicaremos nuevas entradas para explicar las posibles causas de la vulvodinia, como ésta puede diagnosticarse, y cuáles son los tratamientos que se están empleando de forma exitosa en la actualidad.

 ©misuelopelvico.com

BIBLIOGRAFÍA

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