10 COSAS QUE TODA MUJER DEBERÍA SABER

¿Sabías que tu clítoris es como un iceberg del que únicamente es visible su vértice; y que puede que el famoso “punto G “no exista?¿Dirías que tu vagina es capaz de crecer, o que con unos simples ejercicios puedes mejorar la calidad de tus orgasmos?

Si quieres conocer en mayor profundidad tu periné sigue leyendo, te sorprenderá lo que puedes llegar a aprender.

1. El clítoris no es un simple botón.

Cuando la mayoría de la gente se imagina el clítoris, piensan solamente en la parte pequeña y visible del mismo, lo que se corresponde con el cuerpo del clítoris y el glande. Pero realmente lo que se ve es una pequeña parte del clítoris, ya que éste es como un iceberg, del que solo asoma al exterior el vértice.

Realmente desde el glande y cuerpo del clítoris (la parte visible) salen unas ramificaciones que se extienden por debajo de la piel a lo largo de ambos lados de la vulva formando una especie de horquilla que también forma parte del clítoris. Como puede verse en la imagen el clítoris tiene dos “alas” o cuerpos cavernosos y dos bulbos esponjosos (más engrosados, que se encuentran justo por debajo de los labios mayores). Y además, (¡atención!) se sabe que estas ramas, que no vemos a simple vista, también pueden ser estimuladas desde el exterior.

 

 

2. Probablemente lo que usted entiende por vagina es realmente la vulva.

Cuando hablamos de la vulva nos referimos al exterior, a las partes visibles de los genitales femeninos: labios vaginales, clítoris, meato uretral, introito, etc. Por otro lado, la vagina es el conducto muscular que conecta la vulva al cuello uterino y que permite la salida del bebé durante el parto.

 

3. Durante la excitación, la vagina puede crecer hasta alcanzar casi el doble de su tamaño normal.

Sin excitación, la vagina tiene una profundidad media de 6-8 centímetros, aunque durante las relaciones sexuales esta longitud puede duplicarse.

 

4. No todas las mujeres nacen con himen.

Cierto, no todas nacemos con himen. Y aquellas mujeres que tienen himen, difieren en cuanto al grosor y el área de cobertura del mismo. Lo que significa que, realmente, no podemos saber con certeza si alguien es virgen o no por tener el himen “roto”.

 

5. Puede que el famoso “Punto G” no exista.

Puede que este punto no exista, al menos, no en el sentido de que se trata de un botón situado en los genitales femeninos que cuando se pulsa genera un orgasmo. Éste “punto G” es bastante más complejo que todo eso.

Empecemos por sus antecedentes. Hace años, los investigadores vieron que un área de la pared vaginal anterior de aproximadamente 2-3 centímetros -la zona de la vagina más cercana al ombligo- se asociaba con un placer intenso. Es por eso, que mucha gente recomienda estimular esta zona para conseguir placer.

Ahora bien, investigaciones recientes no han podido encontrar la explicación de este placer, y refieren que no todas las mujeres cuentan con este punto o que no son capaces de encontrarlo en ellas mismas.

 

¿Qué quiere decir esto?, ¿Qué tenemos entonces?

Pues bien, las últimas investigaciones apuntan que en lugar de haber un punto concreto o un botón que causa los orgasmos; el clítoris, la uretra, y la pared vaginal anterior trabajan juntos como un “complejo clitouretrovaginal”. De modo que cuando los tres se estimulan adecuadamente, pueden dar lugar a lo que llamamos “orgasmo vaginal” (también conocido como un orgasmo del punto G).

 

 

6. Tener ganas de ORINAR durante el acto sexual, aunque acabes de ir al baño.

Seguimos con el complejo clitouretrovaginal… (el gran protagonista). Bien, durante las relaciones sexuales cuando el pene entra en la cavidad vaginal en ocasiones choca contra la pared vaginal anterior estimulando así la uretra y/o la vejiga, lo cual puede desencadenar unas ganas imperiosas de orinar. Por lo que tener ganas en esta situación podría considerarse normal. Ahora bien, si de forma involuntaria se os escapara la orina es importante acudir a un especialista para que os valore y descarte un posible problema perineal.

 

7. Debemos evitar los lavados vaginales.

¿Y esto porque?

En primer lugar porque nuestra vagina dispone de un sistema natural de “auto-limpieza”. Al igual que las lágrimas, que ayudan a limpiar nuestros ojos, el flujo vaginal actúa de la misma manera para limpiar nuestra vagina.

Y en segundo lugar, los lavados vaginales pueden despojar a la vagina de su flora natural, lo cual hace que seamos más propensas a infecciones. Asimismo, estos lavados se asocian con una alteración pélvica inflamatoria, vaginosis bacteriana, y otros problemas de salud.

 

8. Los preservativos nos protegen de algunas enfermedades de transmisión sexual…pero no de todas.

El herpes y el HPV (human papilomavirus) pueden trasmitirse por el contacto piel-con-piel, por lo que aún con el uso del preservativo también es posible contraer cualquiera de estos virus.

Muchas mujeres están expuestas al HPV en algún momento de su vida, aunque pueden no darse cuenta en años (o nunca). El HPV es muy común, y la mayoría de las personas están expuestas a él nunca desarrollan síntomas ni complicaciones en su salud a causa del mismo. De hecho, alrededor del 90% de los casos de HPV desaparecen por sí solos a los dos años. No obstante, ciertas cepas del HPV pueden causar cáncer de cuello uterino o alteraciones genitales, por lo que deberían acudir al médico para recibir tratamiento personalizado.

 

 

9. El suelo pélvico es muuuuuuy importante.

El suelo pélvico es un conjunto de músculos y ligamentos dispuestos en forma de “hamaca” en la parte baja de la pelvis, que cumplen un rol fundamental en la continencia (urinaria, fecal y de gases), en el embarazo y parto, en la estática lumbar, abdominal y pélvica, en la sujeción de los órganos de la pelvis y en la calidad de las relaciones sexuales.

Cualquier alteración puede originar daños funcionales como incontinencias, dolor durante las relaciones sexuales y prolapsos de los órganos pélvicos, lo que también afecta la calidad de vida de la mujer y desencadena problemas psico-sociales.

 

10. Debemos cuidar nuestro suelo pélvico, pues éste se deteriora.

Como cualquier músculo de nuestro cuerpo, el suelo pélvico también se debilita con el tiempo. Aunque en este caso existen otras condiciones que favorecen su debilitamiento, entre las que destacan: el embarazo y parto, la menopausia, el sobrepeso, la tos crónica, el estreñimiento crónico, la cirugía ginecológica, los tratamientos agresivos como radioterapia de tumores pélvicos y las prácticas deportivas que generen una presión repetitiva en la zona intra-abdominal.

¡Ah!…Entonces el embarazo y el parto afectan al suelo pélvico. Yo quiero quedarme embarazada…¿Cómo podría evitar lesionar estos músculos?

La única forma de evitar disfunciones perineales es la prevención, por lo que es recomendable cuidar de los músculos del suelo pélvico de la misma manera que lo hacemos con el resto de la musculatura corporal (con masaje perineal, calor y ejercicios del suelo pélvico principalmente). En éste artículo te explicamos como cuidar tu suelo pélvico para prevenir lesiones durante el parto.

Mantener el piso pélvico en buen estado facilita el embarazo, el parto y la recuperación posparto. Además de trabajar los músculos que serán claves en el parto, a partir de la semana 32 se recomienda comenzar con el masaje perineal, técnica que tiene como fin mejorar la elasticidad de los tejidos y reducir la posibilidad de trauma perineal (como desgarros y epsisiotomías) en esta musculatura.

 ¿Y cómo puedo contribuir a mantener esta zona saludable y activa?

Para mantener la musculatura perineal en el mejor estado posible podemos realizar los ejercicios de entrenamiento de la musculatura perineal o ejercicios de Kegel, los cuales consisten en la contracción repetida de la musculatura perineal. Al mismo tiempo, durante la realización de estos ejercicios deben tenerse en cuenta factores como: la posición de la pelvis y la columna vertebral, la activación de la musculatura abdominal profunda  y el tono del diafragma respiratorio. Para aprender la correcta ejecución de estos ejercicios es recomendable que acudas a un fisioterapeuta especialista en suelo pélvico.

Si quieres saber cómo puedes mejorar tus orgasmos y la calidad de las relaciones sexuales pincha en el enlace.

©misuelopelvico.com

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