COMO PREVENIR LA EPISIOTOMÍA

Durante el embarazo, infinidad de preguntas acerca del proceso de gestación y la maternidad colapsan la mente de las futuras madres (sobre todo en las madres primerizas). Entre todas estas preguntas y quebraderos de cabeza, nos suelen preocupar especialmente el dolor (tanto del parto como del postparto) y las posibles secuelas del parto (estéticas, físicas, funcionales, psicológicas, sexuales, etc.).

preguntas embarazada

La episiotomía es uno de los factores que podría generar dolor y otras alteraciones perineales en el postparto(infecciones, desgarros, pérdida de funcionalidad perineal, dolor durante las relaciones sexuales, incontinencia urinaria, incontinencia fecal y de gases, hematomas, fibrosis, colgajos, etc.).

Como ya os contaba en la entrada anterior, aunque en muchos casos la episiotomía es innecesaria, en la mayoría de los hospitales se realiza de forma protocolaría. Por lo que, en esta entrada os hablaré de qué es lo que podemos hacer las futuras madres para preparar nuestro periné y evitar así que en el momento del parto nos realicen una episiotomía o se produzca un desgarro perineal. Porque, como decía mi abuela, “MÁS VALE PREVENIR, QUE CURAR”.


 
¿CÓMO DEBE ESTAR NUESTRO SUELO PÉLVICO PARA EVITAR LA EPISIOTOMÍA?

Durante el embarazo debemos asegurarnos de que nuestro suelo pélvico presenta un buen tono muscular y además es elástico. Debemos contar con una musculatura perineal que sea lo suficientemente fuerte como para mantener el peso del bebé y todas las vísceras abdominales y pélvicas durante el proceso de gestación; y que a la vez sea capaz de relajarse y distenderse con facilidad para dejar paso a la cabeza del bebé en el momento del parto.
Para ello es recomendable que una matrona, ginecólogo o fisioterapeuta especializado te examinen y determinen cuál es el estado de tu en suelo pélvico. Pues según como esté tu suelo pélvico te recomendarán unas terapias u otras para conseguir que tu periné esté en las mejores condiciones posibles cuando tengas que dar a luz.

 
¿QUÉ PODEMOS HACER PARA PREVENIR LA EPISIOTOMÍA?

Para prevenir la episiotomía, generalmente se recomienda: masaje perineal, ejercicios de Kegel, uso del Epi-No, aplicación de calor local, libertad de movimiento y respeto de los tiempos durante el proceso de parto.

1. MASAJE PERINEAL

El masaje perineal, como indica su nombre, es una técnica manual. Un masaje realizado por la propia gestante o por otra persona (pareja, fisioterapeuta, amiga, etc.) en la zona del periné. Éste debe realizarse a partir de la semana 32-35 de embarazo  con el fin de:

  • Aumentar la elasticidad perineal, y así preparar los músculos y los tejidos perineales para facilitar el paso de la cabeza del bebé.
  • Reducir el riesgo de episiotomía o desgarro durante el parto.
  • Percibir las sensaciones de estiramiento y presión propias del descenso de la cabeza del bebé a través del canal del parto. Con lo cual, al conocer ya éstas sensaciones, será más fácil relajarse (y no contraer la musculatura perineal) en el momento de dar a luz.

  ¿Es apto para cualquier embarazada?
Antes de empezar a poner en práctica el masaje perineal debemos consultar a nuestra ginecóloga, matrona o al fisioterapeuta.  Ya que en algunos casos (infecciones vaginales, amenaza de parto prematuro, embarazo gemelar, placenta previa o sangrados vaginales) ésta técnica podría no estar indicada.
 

  Pasos a seguir para la aplicación del masaje perineal:

1.  Previamente:

  • Vaciar la vejiga de orina antes empezar a realizar el masaje.
  • Lavarse bien las manos (las uñas deben estar bien recortadas y limpias) y cuidar la higiene perineal.
  • Escoger un lugar tranquilo y adoptar una posición cómoda (en cuclillas, semisentada, tumbada con cojines debajo de la espalda, etc.). También podemos emplear un espejo si queremos ver la ejecución del masaje perineal.
  • Opcionalmente: como técnica preparatoria de la zona a masajear pueden aplicarse compresas húmedas y templadas o tomar un baño caliente antes de realizar el masaje perineal.  

2. Masaje perineal:

Antes de empezar debemos aplicar lubricante o pomada con elastogel, o aceite natural en los dedos (los más indicados son aquellos que llevan onagra, caléndula, rosa mosqueta, aloe vera o aguacate). Posteriormente extenderemos  la crema o aceite en la parte exterior de la vagina, realizando movimientos circulares durante unos minutos. Así conseguimos activar la circulación sanguínea de los tejidos de la zona, facilitando la ejecución del masaje. Una vez extendida la crema, podemos aplicar un poco más de lubricante e introducir con cuidado los dedos en la vagina. En caso de realizar automasaje  será más cómodo emplear nuestros pulgares. No obstante, si quien realiza el masaje es otra persona, mejor utilizar el dedo índice y/o corazón para masajear el periné.   Una vez introducidos los dedos en la vagina los pasos a seguir son los siguientes:

  • Masaje/estiramiento superficial (en forma de “U”) masaje perineal

Masajear la zona perineal interna con la punta del pulgar (1-2 cm) y la zona perineal externa con el resto de dedos, dibujando una “U”: desde la parte de la vagina más cercana al ano deslizamos los pulgares hacia los laterales del orificio vaginal, mientras el resto de dedos masajean la zona externa perineal). Primero ejerciendo una presión o estiramiento suave y posteriormente ir incrementando progresivamente esta presión hasta sentir una leve sensación de quemazón o escozor. Recuerda el masaje no debe ser doloroso en ningún momento.  

  • Tracción del espacio recto-vaginal y en estrella.

Con los dedo pulgares o índices introducidos en la vagina, presionar hacia abajo (en dirección al ano) hasta sentir una sensación de quemazón o escozor (si molesta, debemos reducir la presión). Si nos imaginamos un reloj en el que las 12 horas equivalen al meato uretral y las 6 horas al ano, se trataría de realizar una presión desde las 12 hacia las 6 y posteriormente desde las 12 a las 5, de las 12 a las 4, de las 12 a las 3, etc. Y así progresivamente, dibujando como una estrella. De modo que estaríamos realizando el masaje trazando unas líneas imaginarias entre las 3 y las 9 horas en dirección hacia el ano. Esta técnica ayuda a la mujer a percibir la presión que ejercerá la cabeza del bebé en el momento del alumbramiento.  

  • Deslizar el dedo desde la zona más interna de la vagina hacia afuera y viceversa, arrastrando ligeramente con los pulpejos de nuestros dedos (con los dedos en forma de gancho) el tejido que recubre la vagina por dentro.

 

  • Posteriormente “pellizcar” suavemente la horquilla vulvar entre el dedo pulgar y el índice y/o el corazón y realizar un movimiento de vaivén, de un lado al otro para estirar el tejido de la entrada de la vagina y la piel del periné. Esto le ayudará a relajar la zona.

   Os dejo dos enlaces a vídeos para que veáis como se realizan algunas de las técnicas empleadas en el masaje perineal: Vídeo 1 (en español) y Vídeo 2 (en francés).  
 

COSAS A TENER EN CUENTA:

  • Se recomienda realizar estas técnicas de masaje una vez al día (durante 5-10 minutos) y a partir de la semana 32-35 de embarazo.
  • Recuerda que debes relajar tu periné cuando estés realizando el masaje perineal
  • Intenta no presionar la uretra para evitar infecciones de orina (si introducimos el dedo dentro de la vagina, la uretra está situada al norte).
  • Si por cualquier motivo no te sientes cómoda o sientes dolor, detén el masaje e inténtalo de nuevo al día siguiente o cuando estés más relajada. Puede que este masaje al principio sea algo molesto, pero nunca debe generar dolor.

 

2. ENTRENAMIENTO DE LA MUSCULATURA PERINEAL

Durante el embarazo también es recomendable realizar ejercicios de autoconciencia del suelo pélvico y tonificar el músculo elevador del ano. Con estos ejercicios conseguiremos: optimizar el estado de la musculatura perineal para el momento del parto y prevenir las posibles complicaciones que puedan surgir en el postparto.

Son ejercicios en los que se trabaja con la contracción, relajación y estiramiento de la musculatura perineal para poco a poco normalizar el tono muscular, mejorar la percepción y control de nuestro periné, y ganar elasticidad en la musculatura del suelo pélvico. En próximas entradas explicaré el procedimiento a seguir para entrenar tu musculatura del suelo pélvico según la situación en la que te encuentres (hipotonía, hipertonía, incontinencia urinaria, prolapso, preparto, postparto, menopausia, etc.).

Según la evidencia científica el entrenamiento de la musculatura perineal (EMSP) disminuye el riesgo de desgarros perineales, episiotomías, partos instrumentalizados, o cesáreas de emergencia. Además, permite reducir el dolor pélvico postparto y prevenir y tratar la incontinencia urinaria durante el período de embarazo y en el postparto inmediato.

3. EPI-NO

El EPI-NO es un instrumento que permite ejercitar la musculatura perineal.

EPI-NO.

Éste consta de: un balón de silicona que se introduce en la vagina, una perilla (que al apretarla hincha el balón de silicona), un manómetro en el que podemos visualizar la presión intravaginal y una válvula de escape (que permite desinflar el balón de silicona).

Durante el embarazo el EPI·NO se emplea con el objetivo de preparar al periné para el parto, disminuyendo el riesgo de daño perineal y la consecuente episiotomía. Además, estudios recientes concluyen que aquellas mujeres capaces de contener y expulsar de la cavidad vaginal el EPI-NO hinchado más de 20,8 centímetros de circunferencia; tienen muchas posibilidades de no sufrir ninguna lesión  en su periné durante el parto vaginal.

Podemos empezar a usar el EPI-NO a partir de la semana 37 de embarazo, durante unos 10-20 minutos por sesión. Su uso en el postparto nos permite:

a) Ejercitar la musculatura perineal y mejorar su control.

Para ello primero se debe hinchar un poco el balón de silicona e insertar 2/3 del mismo en el interior de la vagina (asomarán fuera de la vagina unos 2 centímetros del mismo). Después se procede con la ejecución de una contracción de la musculatura del suelo pélvico seguida de una relajación suave (notarás que cuando relajas la musculatura perineal el balón ejerce cierta resistencia).

Cuando se produce la contracción podemos ver que la aguja del manómetro se mueve y aumentan los valores de presión positivos, mientras que con la relajación se observa que la aguja del manómetro se desplaza en sentido contrario (registrando presiones inferiores). Este ejercicio nos ayudará a aprender a relajar la musculatura perineal cuando, en el proceso del parto, la cabeza del bebé esté coronando.  

b) Estirar o flexibilizar los distintos tejidos del canal de parto.

En este caso, debemos introducir la mitad del balón de silicona en la cavidad vaginal y no hace falta mirar el manómetro. Posteriormente se hincha el balón hasta sentir el máximo estiramiento que puedas alcanzar sin llegar a producir dolor. Intenta aguantar este estiramiento durante 10 minutos aproximadamente. Si el balón se sale (que es probable), repite el ejercicio.  

c) Familiarizarse con la sensación del estiramiento y presión que producirá la cabeza del bebé en su descenso por el canal de parto.

Al finalizar el estiramiento anterior, podríamos relajar la musculatura perineal; y sin deshinchar el balón deberíamos permitir la salida del mismo. En este caso la sensación es similar a la de la expulsión de la cabeza del bebé. El uso de esta técnica es discutido, algunos profesionales lo desaconsejan.
 

FACTORES A TENER EN CUENTA

  • NO USAR el EPI-NO CUANDO: sepamos de antemano que el parto no será vaginal, existe riesgo de infección, hay heridas o sangrados vaginales, bajo la influencia del alcohol u otras drogas.
  • USAR el EPI-NO BAJO SUPERVISIÓN: en caso de esclerosis múltiple, paraplejia, lesiones nerviosas, cuando se han administrado o prescrito analgésicos para reducir la sensación de dolor en el área vaginal.

 

4. LIBERTAD DE MOVIMIENTO

Uno de los factores que mayor repercusión tiene sobre la Parto respetadoaparición de desgarros y sobre la necesidad de episiotomías y de emplear fórceps u otras ayudas instrumentales en el parto es la postura escogida para dar a luz (generalmente establecida por el hospital o la matrona que te atiende) .

El parto óptimo sería aquel en el que la mujer se dejara llevar, se moviera a su antojo y pudiera parir cuando ella sintiera que ha llegado el momento en la postura que deseara (pues no existe la postura ideal, de hecho, muchas veces el cambio de una postura a otra es lo que hace posible el nacimiento).

Lo que está claro, es que debemos evitar siempre que sea posible la posición de litotomía; posición en la que tradicionalmente parimos la mayoría de las mujeres en los hospitales por comodidad de los profesionales de la salud: tumbadas boca arriba, con las piernas flexionadas.

Además, también es importante que se respeten los tiempos y los deseos de la futura madre. Pues el parto, como experiencia única y probablemente la más significativa para la mujer, debería ser, en principio, un proceso fisiológico que únicamente necesita ser observado (siempre que no exista riesgo para el bebé o la madre). Debiendo preservarse el equilibrio entre la seguridad de la mujer y del feto, y respetándose un proceso “natural”.

Según Odent, en el parto solo hay una protagonista, la madre, y es fundamental no interferir. Cada mujer debe desenvolverse a su ritmo psicológica y físicamente. Es importante no ajustar a las mujeres que van a dar a luz a protocolos estándar. De ésta forma, en el parto cobra especial importancia la libertad.  

 

5. COMPRESAS CALIENTES o APLICACIÓN DE CALOR LOCAL

Las compresas calientes pueden aplicarse antes de realizar el masaje perineal y/o cuando la cabeza del bebé está coronando. En ambos casos se emplea cómo método analgésico (para reducir el dolor) y de “elastificación” del periné. Distintos estudios fisiológicos apoyan los efectos beneficiosos que tienen las compresas calientes en cuanto a la dilatación de los vasos sanguíneos y el incremento del flujo sanguíneo. En ellos se afirma que la aplicación de compresas húmedas:

  • Disminuye el dolor al aumentar el umbral doloroso (efecto analgésico).
  • Mejora la elasticidad de los tejidos, y con ello reducen el edema y la inflamación.
  • Produce relajación (disminuye el tono muscular, favoreciendo la distensión de la zona perineal y proporcionando confort).
  • Además, según la evidencia científica, la aplicación de compresas calientes durante la segunda etapa del parto reduce el riesgo de laceraciones perineales y disminuye el dolor (durante el parto y los primeros 3 días del postparto), pudiendo decrecer también el riesgo de incontinencia urinaria durante los primeros 3 meses postparto.

  Finalmente, en cuanto a la prevención de la epsiotomía, otro factor importante a tener en cuenta y que muchas veces no podemos modificar es el personal sanitario que nos atienda en el momento del parto. Pues en última instancia serán ellos quienes decidan llevar o no a cabo la episiotomía.

Supongo que si has llegado hasta aquí, es probable que estés o quieras quedarte embarazada (de ser así, ¡enhorabuena!), o que te relaciones con mujeres gestantes. En cualquier caso, estoy segura de que coincidimos en que se les debe ofrecer a las futuras madres la posibilidad de disfrutar plenamente de su embarazo, parto y maternidad. Para ello es importante que dispongan de la información y el apoyo (profesional y social) necesarios en cada momento para sentirse seguras y respaldadas. 

Con esta entrada esperamos aportar un granito de arena en forma de información para las futuras mamás, en este caso, ofreciéndoles herramientas para prevenir la episiotomía. Esperamos que con estas pautas y con la ayuda de los profesionales de la salud especialistas en obstetricia y suelo pélvico puedan evitar ésta cirugía menor.  Y no olvides que si te surge cualquier duda sobre la episiotomía o quieres contarnos tu experiencia personal, puedes escribirnos; ¡estaremos encantadas de ayudarte! Igualmente, si crees que ésta información puede ayudar a alguien, ¡compártela!

©misuelopelvico.com  

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